Show me the money RIYHAD 2005-2006

Bueno, en mi destino:

Cosas buenas:
se come genial.
tenemos un nivel de vida alto.
Mucho trabajo muy variado. Aprendemos muchísimo. Es una oficina pequeña y tocas casi todo slos palos.
Tener gimnasio en casa, me estoy poniendo en forma.

Pero en Riad casi todo lo bueno tiene su contrapartida mala, y lo malo es malo sin más, me explico:

Creas unos lazos afectivos con los expatriados muy fuertes, pero siempre ves a la misma gente en la fiesta semanal que hay y puedes terminar cansándote. Somos muy pocos.

Ganas bastante dinero, pero no hay en qué gastarlo. Eso si, los vuelos internacionales son ridiculamente caros.

Aprendes a vivir en el país más austero del mundo, con lo cual tines la sensación de que te estás curtiendo a fuego y cualquier destino futuro será un camino de rosas. Sin embargo de vez en cuando te da rabia y por qué no decirlo, envidia, saber que otros becarios están en unos destinos divertidos y emocionantes, mientras aquí el mero hecho de poder ir a una fiesta te parece un lujo.

Tener la posibilidad de estar en un país donde el turismo está prohibido, y tener en tonces la oportunidad de ver cosas que la mayoría del mundo no puede ver. Pero claro, para poder ver unas ruinas tipo Petra que hay al norte del país, o ir a la Meca, te tienes que dejar una pasta y además vas super controlado, teniendo que buscarte las mañas para poder hacerlo. (Haré como Lawrence y me disfrazaré de local para adentrarme en los misterios de la ciudad de la piedra sagrada)

Cosas malas sin más:
no hay cines, ni teatros, ni museos interesantes, ni alcohol, ni jamoncito (esto último tampoco es tan grave al final). Es decir, que sales a la calle y solo puedes rezar o comer.
Empieza a hacer mucho calor (35 grados), y dicen que está siendo una primavera fresca. El verano va a ser infernal.
La maldita falta de libertades que te oprime sin darte cuenta: no poder ir en pantalón corto por la calle, las mujeres con abaya obligatoria. No poder ir en el mismo coche o por la calle con ua chica que no sea familia tuya. Ir con miedo a las fiestas porque te pueden deportar si en la misma sucede algo «raro», y gracias que solo nos deportan, que para los locales puede ser peor.etc etc.
Un aspecto importante para jóvenes hormonados que somos: hay muchos más chicos que chicas entre los expatriados (que al fin y al cabo terminan siendo tu ámbito de movimiento) y los pocos locales que se apuntan a las fiestas son predominantemente tios. Es decir, que para un chico (mucho más si eres becario Icex, con poco sueldo relativo para este país) está complicado pillar algo, pero claro, para las chicas es lo contrario…. Hay que ser muy jeta o tener mucho dinero para triunfar.
Lo cerrados que son los saudíes. Son muchos años cerrados al exterior por medio de la censura, la supuesta «salvaguardia» de los «valores» islámicos (en el fondo no tienen ni idea de la realidad de estos conceptos) Conocemos a muy pocos, y estos están tan americanizados que te parecen cualquier cosa menos árabes. Los verdaderos árabes del país son los libaneses, jordanos que hay por aquí.

De momento no se me ocurre nada más.
En resumen podría decir que aunque no estoy donde querría estar, poniéndolo todo en una cesta y sabiendo que es solo para un año, me alegro de estar aquí, que sería mejor que estar en España haciendo lo de siempre. Es decir, para futuros becarios en Riad: cuando os lo digan, y tras la depresión lógica del primer momento, pensar que es una experienia irrepetibe, que se aprenden muchísimas cosas de trabajo, de uno mismo, de relaciones interpersonales y de como disfrutar más de la vida en general, aunque una vez en destino se tenagn momentos y sensaciones desagradables como nunca se han tenido en nuestra liberal España. Pero estos msmos momentos son formativos (espero). Y si al final te tocan unos becarios majetes como es mi caso, y te consigues crear un grupo de amiguetes simpático, los momentos de ocio son bastante buenos.

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